domingo 16 de diciembre de 2007

Muchas bodas y casi un funeral










Nuestras andanzas musicales discurrieron durante mucho tiempo entre las bodas del hotel colón, la marcha que les imprimíamos a los mayores del hogar del jubilado y nuestro descanso del guerrero en Chapeau (Barra libre de cerveza por 3.50 libras).
Nos empeñamos con los bancos para adquirir el equipo y las bodas y las noches viejas del hotel Colón formaban parte del compromiso de aquella “deuda de sangre” contraida con los banqueros. Pero nosotros nos desquitábamos, cuando hacíamos sonar la marcha nupcial. Con nuestra más sana intención, acelerábamos el compás, la tocábamos más rápida y había que ver a aquellos camareros correr por el salón tratando de seguir ritmo como en las persecuciones del cine mudo. Corrían como alma que lleva el diablo. ¡Nos partíamos el culo! 16000 “pelas” por sesión y las risas no estaban en el contrato.

Ding, dong, …( y así hasta 12)
Una de aquellas nocheviejas, cuando no eran mas de 16 o 17 nuestras primaveras, nos vimos solos en la barra del bar del Colón, preparando la fiesta. Allí nos zampamos las uvas. Ahora creo recordar que es la primera ocasión en la que celebré la noche sin la compañía de la familia. Aquella noche se rompió el taburete del batería y se paso la noche tocando de pie y en una caja de cerveza, con el descojono servido por parte del respetable.





Casi un funeral …
Los mayores fueron un reto para nosotros. Nos contrataba Caja Duero, por entonces Caja Salamanca o caja Salamanca y Soria (que con las fusiones uno termina por perderse), a quien le debíamos la pasta del equipo. No teníamos ni puta idea de como divertir a esta gente. Recuerdo que llevamos figurantes y go-gos, tirábamos de las amigas para que sacasen a bailar a los viejecitos. Todo un esfuerzo de imaginación tocando, pasodobles y jotas. Pero allí estaban nuestros mayores, apropiándose del talle de nuestras gogós y danzando como posesos el Gato Montés.

El descanso del Guerrero
¡¡Chapeau!!.Dios, aquellas sesiones de viernes y sábado, ¡por fin! Allí nos desquitábamos interpretando nuestras canciones (las puedes escuchar pinchando a la derecha).
Recuerdo ahora con nostalgia las presentaciones del grupo a cargo de Chago, dj de la discoteca, al que acabaron llamando “Chago Permanente”. Un día salimos a tocar con un peo solo digno de nosotros. El bajo, El Muerto, rodó desde el escenario entre la gente atizándole a una fan en la cabeza con el mástil. No pasó nada gracias a que entonces las fan eran incondicionales. También disfrutábamos mucho en las fiestas de Santa Cecilia, que preparaba Toñi el Moro, en la discoteca. Tocábamos todos los grupos y músicos de béjar, nos daban las 6 y 7 de la mañana entre guitarras y copas.
En Chapeau fue donde más nos pudimos realizar como jóvenes músicos. Allí grabamos la maqueta que se puede escuchar en este blog, hace ya la friolera de 21 años. Parte de nuestro pequeño triunfo (para nosotros lo fue) se lo tenemos que agradecer a esta discoteca y a su dueño.

miércoles 24 de octubre de 2007

Acoquina paisano que arraso el pueblo


Las rutas por los pueblos de Salamanca nos llevaban de verbena en verbena, indispensables entonces para “salvar la cuenta de resultados”, puesto que los conciertos rock se quedaban en eso, en meros conciertos, carentes de guita de la que subsistir.


Recuerdo que después de uno de estos conciertos en Guijuelo, nos contrataron para tocar en Fresno de Halándiga el último día de sus fiestas patronales. En esta ocasión nos acompañaban Antonio, al frente de la Cítrica y Mayte, la entonces novia del batería. Estábamos cansados después de 3 dias tocando en sitios diferentes, a pesar de lo cual la verbena salió razonablemente bien. Resulta que él que tenía que pagarnos se había escabullido por arte de birli y birloque, algo que empezaba a ser habitual por aquel entonces: los remolones a la hora a acoquinar.
El caso es que el temperamento de nuestro conductor, acompañante, machaca al fin y al cabo, hizo que aquella noche pudiéramos regresar a casa con el jornal en el bolsillo. Antonio se subió al escenario y armado con una de las patas de la mesa de mezclas amenazo a medio pueblo hasta que apareció el paisano de la pasta para acoquinar. Juas.

lunes 22 de octubre de 2007

Navamojada , Ávila

Nos contrataron para la verbena del sábado durante las fiestas de esta localidad. Luís Carlos y Jose decidieron adelantar trabajo y por la mañana trasladaron todo el equipo. Merino y Román llegaron por la tarde.
Entonces el escenario lo montábamos en los remolques agrícolas que prestaban los lugareños. Algo que si no dotaba de seriedad el concierto si le proporcionaba cierta solera no exenta de ventajas, por aquello de tocar sobre ruedas. Cuando todo estaba preparado y como rezan los cánones, nos fuimos a la tasca del pueblo a cenar y abrir cuenta para la larga noche. Siempre pasaba lo mismo: por mucha cautela en el consumo de cara a rentabilizar la actuación, los acompañantes incondicionales siempre se bebían el bar entero.

Esa noche a Juan Fran le tocó lidiar con la cítrica y ponerse al volante de la Sava. Y todo a pesar de la mano escayolada con la que nos acompañó a Navamojada, “todo un profesional”.

Le robamos todos los watios al pueblo y no es que llevaramos el equipo de los Rolling, pero la potencia del pueblo no parecía suficiente y aquello se convirtió en rosario de la Aurora, con las idas y venidas de los voltios por la red eléctrica del pueblo en busca de una salida, escapando de los estridentes equipos que no parecían agradarles en absoluto, entre apagón y apagón.
El entretenimiento corría por cuenta del Batería, que mas de un solo forzado tubo que hacerse en medio del escenario de remolques haciendo las delicias de los lugareños mientras la mayor parte del equipo realizaba sospechosas idas y venidas al bar donde teníamos contratada la cuenta.
El problema técnico se subsanó pero los remolques debieron condesar la mayor parte de voltios a la fuga y decidieron por su cuenta emprender camino por separado.

Imaginad la escena en medio de un tema: En un remolque Merino con el teclado y Román con la batería y en el otro, el resto de la banda. El primero cedió y el teclado y el batería saltaron por los aires ante el descojono comunal. Otra vez a montar el puto escenario.
Al final el pueblo quedó contento y nos marchamos con la pasta en los bolsillos y la cuenta del bar razonablemente engordada.

domingo 21 de octubre de 2007

Los políticos también se maman

Durante la celebración del primer aniversario de Antena 3 radio, de Béjar. La conciencia le hizo una mala pasada a su director, entonces Alberto Segade, que un año ates había sido el artífice, como miembro del jurado, de que Vado no obtuviera el primer puesto en el CJB de Béjar, en detrimento de su “locutora” Ana White y un bodrio de versión de “Calle Melancolía”, de Sabina. El caso es que el nos invitaron por estas fechas como grupo estrella al incipiente Puerto de Béjar Rock.
El festival se desarrollaba entonces en el reciento de la piscina. Allí se dieron cita numerosas autoridades locales y provinciales y la gente de Antena 3 Radio de Madrid.


Unos días antes se había recibido una denuncia del ayuntamiento, por ruidos, cuando ensayaban en el local, que poco después tuvimos que chapar. Aprovechamos la presencia del entonces alcalde de Béjar en el festival de Puerto, para pedirle la reapertura del local de ensayo, justo en el momento en el que el edil (nuestro Tierno Galván particular) nos felicitaba por la actuación. Y Ahí quedó la cosa.


Recuerdo de aquel festival el final de fiesta, tras el cual “acompañamos caballerosamente a sus aposentos” en el hotel enfrente de la piscina, a Ciriaco de Vicente, parlamentario en las cortes por Salamanca, “desorientado geográfica y momentáneamente” por intervención de Vaco que le mantenía “relativamente indispuesto”. Pudimos confirmar para nuestro gozo que la notoriedad y la política no estaban reñidas con lo etílico y los políticos de entonces, como los de ahora, también tiene derecho a mamarse.

miércoles 17 de octubre de 2007

Prohibido aparcar. Aviso a policía

En la primera etapa de nuestro vado, allá por 1985 El teclado y la voz (purita ) eran de Juan Carlos Merino; José Román Campo aporreaba los trastos de la batería hasta el paroxismo; el bajo lo arreglaba requetebien Jose Antonio Nieto; Luis Carlos le daba a la guitarra y ponía su voz al servicio del Vado y la voz solista sin cazalla ni nada era para Marcos Sánchez, Marquitos.


Los tiempos cambian; y las bandas, aunque fuese la nuestra, pasa por etapas. Nuestra segunda etapa se puede decir que fue en la que nos Faltó Marquitos. Por aquel entonces ensayábamos, (por que lo hacíamos) en nuestra Calle Libertad, que de pura libertad fue y sigue siendo (hoy de capa más caída) la calle de la movida. En Libertad 46 pasabamos nuestro tiempo melódico , entre risas cervezas y a veces hasta duro trabajo.
La Sava 4000, naranja butano (La cítrica) con una banda roja a lo Strsky y Jash (o como demonios se ponga) nos llevaba de un lado a otro no sin pocos esfuerzos mecánicos. Aunque también hizo lo suyo el 850 del Señor Leoncio, el padre del Bajo. Antonio campo y Juan Fran, unos de nuestros incondicionales y hermanos del batería, formaban la logística del transporte. También estuvieron: Cipri Suarez, Santos y Paco Campo, Cano, Angelito Duran, Casillas, Tome, Pili Nevado, y otros muchos que espero hoy aun nos recuerden.

Toñi Fraile hacía las veces de Manager cuando se lo permitía la discoteca. Chapeu se convertiria en el centro musical de la ciudad, pocos años después por 350 pelas te podías mamar como perro en la barra libre de cerveza ¡¡¡ Barra libre de cerveza, Dios¡¡¡



Con Toñi o sin el, pero yo quiero pensar que con el y con el resto quedamos segundos en el festival de Benavente, fuimos mención especial en el CJB de Béjar, Tercer puesto en el Festival Pop-Rock de Castilla y León, donde por aquel entonces participaron algunas bandas señeras con posterioridad de la Movida Madrileña.

Nuestros padres avalaron el crédito para los equipos y luego todas las bodas del Hotel colón y las Verbenas lo amortizaron

domingo 14 de octubre de 2007

Primero fue la clave de sol y luego Benavente



Primero fue la clave de sol y luego Eduardo Sánchez Dorado, que fue el que inventó la música. Los lunes del estío los pasábamos con las notas de los instrumentos de Eduardo sonando una y otra vez en nuestras cabezas. Nunca logramos explicarnos por que sólo era locutor de radio Nacional, si hacía música como los propios ángeles con cualquier instrumento que cayera en sus manos.



Los lunes de verano, tras la resaca, colaborábamos en Radio Nacional, en un programa musical que presentaba Eduardo. Luís Carlos y Román, estaban absolutamente anonadados, cada vez que Eduardo, cogía un instrumento y lo hacía sonar fuera cual fuese se extasiaban escuchando.
De hecho Eduardo le consiguió la primera batería Román. Perteneció y fue usada por Los Arlequines, una banda magnífica, también de Béjar. EL primo de Román era bajista de ésta.




Fue precisamente el locutor de Radio Nacional en Béjar el que les convenció para participar en el Festival que anualmente se celebraba en la localidad zamorana de Benavente, aprovechando el tirón de la radio. Se presentaron el primer año, “después de una larga trayectoria jalonada de verbenas como la de Navalmoral de Béjar”, localidad desde la que partieron. Sin haber conocido esa noche a Morfeo y sin dormir, cogieron el autobús.


A tierras zamoranas llegaron inspirados por los Dire Straits, Mark Nofler les acompañó en la resaca inspirando el periplo. A Benavente llegamos sin teclista. Fueron dos semanas de duro trabajo ensayando en el local, para suplir la ausencia de Merino y sus efectos musicales. Quedaron segundos, ¡Con dos cojones!

así fuimos así sentimos